Comer jamón estando embarazada es una cuestión polémica que hace dudar a muchas personas. La seguridad alimenticia durante el periodo de gestación es una cuestión que debes tomar muy en serio, y no actuar nunca sin informarte. Por ese motivo, hoy queremos arrojar un poquito de luz sobre este tema tan peculiar.

Estamos convencidos de que en alguna ocasión has escuchado a una mujer embarazada decir que tiene antojo de comer jamón serrano. Sin duda algo más que lógico, ya que muchos tenemos ese antojo sin estar en cinta. ¿Quién puede rechazar unas finas lonchas de un buen jamón ibérico con unos piquitos?

Durante muchísimo tiempo este alimento ha estado prohibido o desaconsejado durante los embarazos. El motivo es que es un producto que podía poner en riesgo tanto a la madre como al futuro bebé por diferentes enfermedades al tratarse de un alimento crudo. De hecho, algunas mujeres celebraban el post-parto con un platito de jamón.

Sin embargo, en Gómez del Pozo, hoy somos portadores de buenas noticias, y es que os vamos a contar cómo podéis disfrutar de jamón durante el embarazo. Y por supuesto os vamos a dar explicaciones con todos los datos científicos que necesitas conocer. Pero recuerda que siempre hay que tener precaución. Por ello, lee hasta el final.

De hecho, no te diremos que el jamón ibérico no sea peligroso para una mujer embarazada, sino más bien que no tiene por qué serlo. Vamos a desarrollar esta idea.

Medidas de seguridad para comer jamón estando embarazada sin riesgos

Cómo comer jamón estando embarazada sin correr peligro

Comer jamón estando embarazada sin correr riesgos por consumir un alimento crudo es una realidad. Así lo ha determinado un estudio publicado por el Centro de Investigación Agroalimentaria. También se apoya en esta afirmación otros estudios elaborados por las universidades de Granada y Valencia.

En primer lugar, para ser seguro, el jamón debe ser sometido a un periodo de curación superior a los 18 meses. La buena noticia aquí, es que el jamón ibérico tiene un mínimo de 24 meses de curación, por lo que cumple esta condición. Si tiene menos de 18 meses, olvídalo y sigue buscando. Tan sencillo como eso.

El motivo por el que se desaconsejaba comer jamón durante el embarazo, era la posibilidad de padecer toxoplasmosis congénita. Esta enfermedad la provoca un paráisto llamado Toxoplasma Gondii, que se puede encontrar en algunos alimentos crudos. En caso de contraerlo, los daños al feto pueden llegar a ser muy graves.

Según las universidades anteriormente citadas, el método tradicional de salado en la producción del jamón ibérico es una garantía en la eliminación del parásito Toxoplasma. Por ello, es importante que te asegures no sólo de que el jamón tiene un periodo de curación superior a 24 meses. También debes comprobar que ha pasado los pertinentes controles sanitarios.

Algunos médicos y ginecólogos recomiendan congelar el jamón durante dos días a 20º bajo cero. De esta manera, si hubiera algún resto del parásito en el alimento (prácticamente imposible), este desaparecería. Al fin y al cabo, toda precaución es buena cuando hablamos de la salud de la mujer embarazada y del bebé.

En cualquier caso, es una realidad, que ya no hablamos de un alimento prohibido, siempre que tengamos en cuenta las precauciones y condiciones que acabamos de comentar.

Beneficios para tu organismo por comer jamón estando embarazada

Comer jamón estando embarazada es un placer. No sólo satisfaces un posible antojo, sino que además disfrutas de un sabor excepcional. Pero la verdad es que consumir jamón va mucho más allá de eso. Como apuntan diversos estudios, aporta una serie de beneficios para la salud muy a tener en cuenta durante el embarazo.

En primer lugar, es una fuente de proteínas fácilmente asimilables, es decir que se trata de un alimento con un alto valor biológico con unos 30 gramos de proteínas por cada 100 gramos. Por otro lado, un consumo de jamón a edad temprana, puede reducir la posibilidad de padecer osteoporosis, ya que evita la pérdida de masa ósea.

El jamón, además de una gran fuente de hierro y zinc, también contiene grandes cantidades de vitaminas tanto del grupo “B” como “D”. Podemos destacar que la vitamina B1 es muy beneficiosa para evitar el estrés, la ansiedad y la depresión. Además, contiene ácido oléico, que ayuda a controlar los niveles de colesterol.

Su bajo contenido en hidratos de carbono es ideal para asegurarse de no ganar más peso del necesario. Sin embargo, como sucede con todo, hay que consumirlo con moderación. Todo en exceso puede volverse perjudicial.

Finalmente, también queremos destacar su contenido en polifenoles. Estos potentes antiinflamatorios que se suelen encontrar en los vegetales, tienen propiedades con efecto positivo para el corazón.

Pero de nuevo, no olvides que no debes consumir cualquier jamón. Asegúrate de que cumpla con las exigencias que te hemos contado anteriormente, y por supuesto, consulta siempre con tu médico especialista.

Aprende a identificar y comprar un jamón ibérico: asegura la calidad

como comprar jamón ibérico

Al pensar en comer jamón estando embarazada es normal que te preguntes cómo puedes asegurarte de que compras lo que necesitas. Aunque en la tienda te garanticen que es ibérico, puede quedarte la duda. Y aunque lo normal es que no te engañen, cuando hablamos de la salud de tu bebé, toda precaución es poca.

Por ese motivo, vamos a explicarte como identificar y diferenciar un jamón ibérico de otro que no lo es. Hay varias formas, y vamos a contártelas todas.

La más evidente son las etiquetas. Los jamones ibéricos son los únicos que cuentan con un sistema de etiquetado oficial. Estos precintos son una especie de brida que va sujeta a la caña de la pata del jamón. Existen cuatro colores que definen diferentes características (si es de bellota o cebo y en qué porcentaje). Las cuatro opciones son precinto negro, rojo, verde y blanco.

Por otro lado, un buen jamón ibérico de bellota suele pesar entre 7 y 8 kg. Puedes encontrar algunos que pesen más, pero ten en cuenta que su contenido en grasa será mayor. En cuanto al color de la pezuña, ten presente que la mayoría de jamones ibéricos tienen la pezuña de este color, pero no todos los que la tengan son ibéricos. Así que cuidado con eso.

El coste puede ser un buen indicativo. Desconfía de un jamón ibérico que cueste menos de 120€. Recuerda que la calidad tiene un precio.

La apariencia externa de la pata también puede darte pistas para reconocerlo. Cuando el animal se ha criado en libertad, la pata tiene un aspecto estilizada, con una caña fina y una pezuña ligeramente desgastada. Todo ello motivado por el ejercicio que hace el animal al estar en libertad.

No olvides consultar con tu médico para comer jamón estando embarazada

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