La polémica entre nutriscore y el jamón ibérico está en boca de todos desde que el aceite de oliva obtuviera una valoración negativa en cuanto a sus propiedades saludables. Primero fue nuestro oro líquido el afectado por la normativa europea. Ahora parece que le va a tocar al jamón ibérico, a pesar de los múltiples beneficios que tiene para nuestra salud.

Un refresco sin azúcar obtiene una calificación “A”, es decir, absolutamente sano. Por contraposición, el jamón ibérico obtiene una calificación “D”. No son pocas las personas que se han llevado las manos a la cabeza al saber que un refresco se considera más sano que un buen jamón gran reserva. Y ahora, este sistema de valoración se encuentra en tela de juicio. A nosotros, desde luego, también nos ha sorprendido bastante la noticia.

Nos hemos puesto a investigar y queremos contaros algunos aspectos importantes a tener en cuenta. A lo largo de este artículo vamos a explicaros qué es nutriscore y cómo funciona. Así mismo, vamos a contarnos qué aspectos no se tienen en cuenta en esta forma de evaluar y medir. Y por qué, a nuestro juicio, y al de médicos y dietistas, el jamón ibérico es un alimento apto para cualquier dieta y desde luego, saludable.

Además, vamos a ofreceros datos objetivos de por qué no podemos estar de acuerdo con la valoración de nutriscore. A ver si ahora va a resultar que los principales elementos de la dieta mediterránea no son saludables.

¿Cómo valora nutriscore a nuestro jamón ibérico y en qué consiste?

Qué es nutriscore y cómo valora el jamón ibérico

La valoración que otorga nutriscore al jamón ibérico es la “D”, color naranja. Por detrás de esta sólo hay una más, es decir, que es realmente baja. Antes de seguir, vamos a explicar qué es nutriscore con más detenimiento.

Se trata de un sistema de valoración y etiquetado nutricional para alimentos procesados. Su finalidad es brindar a los consumidores una mejor información alimentaria. No se aplica a productos frescos como la carne, el pescado, la fruta, la verdura o las legumbres. Este sistema es obligatorio en España desde 2021.

Esta etiqueta tiene que colocarse en la parte frontal del envase y se valora siempre respecto a una medida estándar de 100 gramos o 100 mililitros del producto. Se pretende que se puedan comparar alimentos de una misma categoría de manera rápida.

Nutriscore utiliza un sencillo sistema de colores y letras para establecer su escala. El alimento más saludable tiene una categoría “A” y el color verde, mientras que el menos sano tiene una valoración “E” de color rojo.

Los elementos que se valoran negativamente en un producto son la cantidad de azúcar, las grasas saturadas, la sal y el aporte calórico. Por otro lado, los ingredientes valorados positivamente son las proteínas, la fibra y el contenido en fruta y verdura.

El gran error que comete este sistema y por lo que se equivoca con el jamón ibérico, es que es un sistema muy simplificado. No tiene en cuenta el tipo de grasa ni otros compuestos positivos nutricionalmente hablando.

Destaca el aceite de oliva, valorado con una “C” por ser un alimento graso. Sin embargo, el Gobierno ha decidido que no se incluirá la valoración nutriscore en este alimento ya que numerosos estudios científicos demuestran que sus grasas tienen un carácter muy saludable.

Nutriscore ignora los elementos más beneficiosos del jamón ibérico

Nutriscore no valora positivamente al jamón ibérico en base a su aporte calórico y su contenido en grasa, sal y azúcar. Por ello lo sitúa en la franja de alimentos desaconsejados o para un consumo muy ocasional.

No obstante, existen datos y estudios que rebaten esta valoración desde un punto de vista científico. El aporte del jamón es de aproximadamente 250 kcal por cada 100 gramos de producto (no mucho más que el pan), por lo que desde ese punto de vista se puede consumir de manera moderada y no está reñido con una dieta baja en calorías.

En cuanto a si es un alimento graso, sí que lo es. Lo que no valora nutriscore es que el jamón tiene una alta proporción de grasas mono-insaturadas (en concreto, ácido oleico), que provocan un incremento de HDL (el colesterol beneficioso para el organismo) y reducen el LDL (colesterol perjudicial). Esta grasa es altamente beneficiosa para la salud.

Con respecto a la sal, es parte fundamental en la elaboración del jamón, y parte de la clave de su sabor y su textura final. No obstante, cabe destacar que el uso del frío permite reducir considerablemente la proporción de sal. En la actualidad, esta se sitúa en el 4%, es decir, al mismo nivel que la aceituna.

El azúcar se utiliza en las primeras fases del proceso de curación. Pero se hace en proporcionas mínimas, por lo que la cantidad de azúcar es inapreciable al final del proceso de curación.

El jamón contiene vitaminas B1,B6,B12 y aminoácidos, beneficiosas para nuestro sistema nervioso y para el sistema cerebral. Además, el jamón de bellota ibérico contiene vitamina E5, un antioxidante natural.

También encontramos minerales como calcio, hierro, magnesio, potasio, sodio y zinc, entre otros. Suficientes cantidades, por cierto, como para cubrir el aporte diario necesario.

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Qué va a suceder con nutriscore y el jamón ibérico

Hay otro aspecto muy positivo del jamón ibérico que nutriscore no tiene en cuenta. El jamón aporta a nuestro organismo hasta 43 gramos de proteínas de gran calidad por cada 100 gramos de producto. Además, los aminoácidos que aporta son capaces de inhibir la enzima ACE, lo que es beneficioso para compensar el efecto de hipertensión de la sal.

Teniendo todo esto en cuenta, el sector está en pie de guerra exigiendo que estos productos queden fuera de la obligación de someterse al etiquetado de nutriscore. Queremos ser eximidos al igual que el aceite de oliva. Y no porque lo digamos nosotros. Sino porque los datos empíricos nos apoyan.

La Asociación Española de Criadores de Cerdo Ibérico ha presentado varios estudios científicos apoyando que nuestros productos y derivados (como un chorizo de guijuelo) son saludables. No merecen el estigma de una etiqueta que diga lo contrario.

Queremos que sus contenidos en vitaminas, minerales y grasas saludables para el organismo sean tenidos en cuenta. Creemos que es cuestión de justicia y sobre todo, una gran verdad que no podemos obviar.

Más allá de eso, entendemos que el etiquetado nutriscore puede ayudar al consumidor a saber con un sólo vistazo que alimentos son considerados más sanos. Todo lo que brinde información de valor a los consumidores, es positivo. Lo que no podemos permitir, es que el sistema se equivoque y estigmatice un producto.

Nutriscore comete un error en su valoración al jamón ibérico