Analizamos este manjar desde el punto de vista de la nutrición y la salud.

Nuestro paladar sabe de sobra que se trata de un producto delicioso, pero ¿qué nos ofrece además del sabor? Os contamos todas las propiedades que el jamón ibérico aporta a nuestro organismo.

Al contrario de lo que habitualmente se piensa, el jamón ibérico es un buen aliado de la alimentación saludable. Se trata de un alimento muy rico desde el punto de vista de la nutrición si, lejos de darnos un atracón, llevamos a cabo un consumo moderado –no más de dos o tres veces por semana–. Las propiedades del jamón ibérico garantizan a nuestro organismo un aporte nutricional bastante completo.

No es una carne procesada más

Una de las características más importantes del jamón ibérico desde el punto de vista de la nutrición, es que se trata de un producto que no está sometido a ningún proceso industrial y tampoco lleva aditivos de ningún tipo.

Generalmente, para elaborar las carnes procesadas se utilizan componentes como colorantes, nitratos o almidones. Cuanto más artificial sea un producto, mayor será el riesgo y el impacto en la salud. Por el contrario, como en el caso del jamón, cuanto más natural sea menor será el riesgo y mayor será la garantía de seguridad alimentaria.

Un plato de jamón ibérico que cuenta con unas propiedades nutricionales óptimas

¿Qué hay de la grasa del jamón y el colesterol?

A principios de 2015, dos estudios llevados a cabo en el Hospital Universitario Ramón y Cajal demostraban que el consumo –insistimos, moderado–, del jamón ibérico de cebo y de bellota mejora los vasos sanguíneos y la tensión arterial. Es decir: reduce el riesgo de afecciones cardiovasculares.

Estas variedades de jamón contienen un elevado nivel de ácidos grasos monoinsaturados muy parecidos a los que contiene el aceite de oliva. Estas grasas resultan saludables y reducen el nivel de colesterol LDL (el conocido como colesterol malo) y ayudan al desarrollo y mantenimiento de las células. Además, se trata de un alimento rico en polifenoles, un grupo de sustancias químicas que actúan como potentes antioxidantes.

El combo perfecto: proteínas, minerales y vitaminas

Con sólo esta información podemos afirmar que las propiedades del jamón ibérico son más que beneficiosas y que contar con este alimento en nuestra dieta sólo puede ser sinónimo de salud. No es de extrañar que los nutricionistas lo incluyan sin dudar dentro de la saludable dieta mediterránea. Sin embargo, el aporte nutricional que supone su ingesta es todavía mucho más completo.

El jamón ibérico es una extraordinaria fuente de proteínas de alta calidad. Estas cuentan con una cantidad de aminoácidos por cada gramo de proteínas considerablemente mayor que la del jamón serrano, por ejemplo.

Dos piezas de jamón ibérico de cebo de Guijuelo

Además, gracias a una reacción conocida como proteólisis, que sucede durante el proceso de curación y que hace que las proteínas se degraden, el jamón ibérico cuenta con un índice de digestibilidad muy alto, lo que se traduce como una asimilación de nutrientes elevada.

En cuanto a las vitaminas que se encuentran en este apreciado alimento, destacan las del grupo B y la vitamina E, que cuidan del corazón, el cerebro, la vista, el sistema nervioso y combaten los radicales libres. Por otra parte, estas vitaminas se complementan con el interesante aporte de minerales que ofrece el jamón ibérico: calcio, fósforo, hierro, magnesio, potasio y sodio.

Un manjar muy beneficioso

Como podéis comprobar, sobran los motivos para disfrutar del jamón ibérico. De entre todos ellos, en Gómez del Pozo nos quedamos con su sabor; con la experiencia de poder degustar un alimento delicioso que forma parte de nuestra cultura y de nuestra tradición familiar. Y es que, el jamón siempre es motivo de alegría y en buena compañía -y con un buen pan con aceite-, sabe aún mejor.