¿Sabes cuántos tipos de aceite de oliva hay y cuáles son las principales diferencias entre ellos?

Te mostramos todas las variedades del producto estrella de la gastronomía mediterránea.

Hoy por hoy todo el mundo sabe que el aceite de oliva, además de ser un manjar que enriquece cualquier plato, es un producto que beneficia la salud de las personas. Lo que todavía despierta algunas dudas en el consumidor son las diferencias que existen entre los distintos tipos de aceite de oliva que encontramos en el mercado.

Cada uno de ellos tiene su propio color, sabor y aroma (lo que se conoce entre los expertos como notas de cata), que varían según el tipo de aceituna con el que se elabore. Existen más de 260 variedades, aunque en España las más comunes son Picual, Arbequina, Hojiblanca y Cornicabra. Sin embargo, otro factor importante que determina la clasificación de los tipos de aceite de oliva es su composición y nivel de acidez, así como el método de extracción.

Es importante destacar que cuando un aceite lleva el anexo “virgen” añadido, quiere decir que se trata de un aceite exclusivamente extraído de aceitunas sin que su composición o valor nutricional se vean alterados. Los aceites que se someten a procesos de refinado químico o térmico con la intención de modificar su color, sabor u olor no pueden optar a esta nomenclatura.

Rama de olivo cargada de aceitunas gruesas y moradas de las que se extraen diferentes tipos de aceite de oliva

Aceite de oliva virgen extra

Es el zumo puro de la aceituna sin aditivos de ningún tipo y el “extra” es indicativo de máxima calidad. Se extrae en frío de la primera prensada y mantiene intactas todas sus propiedades nutricionales y sensoriales. El grado de concentración de ácido oleico es inferior al 1%, por lo que se trata de un producto óptimo con un aroma y sabor excepcionales. Destaca por un color verde intenso muy característico. Sin duda, en cuanto a consumo, es la mejor opción.

Aceite de oliva virgen

Un escalón por debajo, aunque a poca distancia del primero, encontramos el aceite de oliva virgen. Sigue siendo el zumo directo de la aceituna que también se elabora a partir de la primera prensada sin aplicar ningún calor. Es por, tanto, un producto excelente, aunque la acidez roza el 2%. Como consecuencia puede presentar algún defecto (mínimo) en las notas de cata.

Aceite de oliva ordinario

Aunque seguimos ante un aceite sin refinar extraído en frío de la aceituna, se trata de un aceite con una concentración de ácido oleico ligeramente superior al 3%. Es apto para el consumo humano, pero sus propiedades organolépticas (el sabor, el color, la textura, etc.) son escasas y dejan mucho que desear. Para poder identificarlo en el mercado sin que el marketing de las etiquetas nos confunda, lo más recomendable es leer la composición y comprobar el nivel de acidez, que debe estar indicado en el envase.

Aceitera sobre una mesa con las ramas de un olivo tras ella. Aparecen a un lado un puñado de aceiunas negras y, al otro, unas ramas de alguna hierba aromática.

Aceite de oliva

Cuando encontramos la nomenclatura “aceite de oliva” sin ninguna otra especificación encontramos un producto que, sin ser necesariamente de mala calidad, no se puede comparar con el virgen. Para empezar, ya no es el zumo puro que se obtiene directamente de la aceituna. Se elabora a partir de la mezcla de aceites refinados y aceites vírgenes con una acidez mayor del 2%. El sabor y la propia acidez dependerán de la calidad del aceite virgen empleado para su elaboración. Lo ideal es fijarnos en la etiqueta y comprobar que no sobrepasa el 1%.

Aceite de orujo de oliva

De todos los tipos de aceite aptos para el consumo humano, el de orujo es el de peor calidad. En su elaboración también se emplea el propio hueso de la aceituna y se somete después a diferentes agentes químicos. Este proceso permite obtener una mayor cantidad de aceite, pero se prescinde casi totalmente de sus propiedades organolépticas. A menudo se mezcla con algún tipo de aceite virgen y el grado de acidez tampoco debe superar el 1% en este caso.

Compromiso con la calidad

Cuando en Gómez del Pozo decidimos diversificar nuestros productos e ir más allá del jamón y el embutido, supimos que queríamos seguir apostando por la tradición y la cultura gastronómica mediterránea.

Óleo Terra nace de esta premisa. Nuestro compromiso con la calidad nos lleva a elaborar un aceite de oliva 100% virgen extra que obtenemos a partir de aceitunas malagueñas cultivadas por nosotros mismo y extraido en nuestra propia prensa. Es el resultado de una dedicación total y de la ilusión de lanzar al mercado un aceite de sabor y calidad excepcional del que nos sentimos realmente orgullosos.

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